
La ausencia de referentes intelectuales que reflexionen sobre el Perú y sus problemas es una de las crisis nacionales en el siglo XXI.

Tras sucesivas crisis, el Perú se encuentra inmerso en un presente complejo y enfrenta un futuro repleto de incertidumbres. En medio de esta decadencia política y social, ¿Qué se espera de los peruanos para transformar nuestro destino?

La política en América Latina no tiene un horizonte al que apuntar mientras que la corrupción y mediocridad nos somete a la incertidumbre.

La llamada «Tercera Toma de Lima» fue un fracaso.

Muy probablemente, para cuando se publique esta columna, Alejandro Toledo ya esté encarcelado en Perú o a punto de abordar el vuelo que dará inicio al destino que tanto quiso evitar.

Quiero añadir que el LUM, arbitrariamente cerrado hace unos días, cuenta las verdades aquí expuestas sin más. Por ello, no fue cerrado por mentir, sino porque algunas verdades son incómodas para cierta gente con poder.

La ciencia y la tecnología revolucionarias no son un lujo, sino una necesidad desesperada. No pueden evitar la desigualdad económica y social, pero pueden evitar que se convierta en desesperación y violencia. Asimov hace esta advertencia en La edad de oro de la ciencia ficción, un libro publicado en 1983. Cuatro décadas después, puedo decir que la advertencia se enmarca hoy más en la ciencia que en la ficción, pero todavía no sabemos si los años venideros serán dorados, al menos no para la mayoría. La necesidad de potenciar capacidades en ciencia y tecnología es real, y en muy corto…

En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela. Escucho el triunfalismo del Congreso, confirmo la tranquilidad de la prensa y la comodidad del Gobierno. Hago todo eso y me preocupo. Me preocupo porque la paz recién adquirida muy probablemente les sea breve y, por tanto, nos será breve también a nosotros. Me explico: tras casi 10 semanas de protestas…

El Perú, me temo, es una de esas naciones abrumadas por el tiempo, incapaz de entender lo que sucede en el transcurrir de los días y, por ello, no reacciona hasta que está en el esófago de la bestia.