Festejo boliviano

Evo Morales hizo lo imposible por volver a la contienda presidencial pero fue inhabilitado por las autoridades electorales y los comicios llegaron antes que cualquier esfuerzo extraordinario. Así, el presidente Arce se encargó de gestar las elecciones que cambiarían el rumbo político y económico de Bolivia. En la primera vuelta de agosto el MAS de Morales y luego de Arce, quedó relegado por dos opciones de derecha que se disputaron la segunda vuelta, y que, hoy da como vencedor a Rodrigo Paz de centro-derecha. ¿Qué retos deberá afrontar el nuevo presidente boliviano?

El modelo económico planteado por el MAS (Movimiento Al Socialismo) por casi 2 décadas tenía un enfoque más que nada basado en la narrativa y la camaradería con otros países de izquierda o autopercibidos como «revolucionarios», más que en esfuerzos realmente socialistas. Pero eso no significa que el país funciona plenamente como un libre mercado, el intervencionismo estatal, el déficit fiscal, inflación, y sobre todo, la falta de dólares, hace de Bolivia un país poco seguro para las inversiones extranjeras, eso le impide la apertura comercial y el acceso al combustible.

Por el lado social, Bolivia adolece de los problemas de todo país latinoamericano, la rigidez del sistema político con alto clientelismo y decisiones políticas propias de un autoritarismo han generado una sensación de inseguridad de falta de protección de los derechos humanos frente al abuso de poder. Recordemos que Bolivia se define desde su nombre como un estado «plurinacional», algo bastante cierto ya que su composición poblacional demuestra la presencia de diferentes grupos indígenas, estos a su vez mantienen relaciones tensas con el gobierno por asuntos territoriales derivados de la pugna por el control de los recursos fósiles y las tierras.

En cuanto al cálculo político, Rodrigo Paz tiene una ligera mayoría calificada en ambas cámaras, aunque si los partidos que comparten ideología con el suyo deciden jugar un rol más fiscalizador y de contrapeso al gobierno, estará en minoría frente a una alianza de centro-izquierda. Estos son los problemas típicos del fraccionamiento parlamentario, aunque siendo honestos, para ser el primer cambio de rumbo ideológico en tantos años, esto representa una gran oportunidad para el ejercicio del consenso y la demostración de que la derecha sí puede liderar cambios en Bolivia.

Por último, las relaciones internacionales de Bolivia tendrán un rol más activo, ya que el país tendrá mucha más afinidad con las democracias más consolidadas. Y no lo digo por el hecho de que la izquierda ya no dominará Bolivia por el siguiente periodo, porque gobiernos de izquierda hubo en todos los países sudamericanos fueron algunos mucho más democráticos que otros, salvo Venezuela que fue consumida por la dictadura.

Sin dudas un escenario ideal para la dinámica diplomática de Bolivia sería una victoria de la derecha en las elecciones de Chile y Perú en los meses que se aproximan, también le permitirá alejarse del discurso de Evo Morales que siempre apoyó al régimen chavista.