La iconoclasia del «porque sí»: el caso de la muerte de Bolognesi

El podcast «Dudas Eternas», dirigido por el influencer e historiador Merlín Chambi (más conocido como Merlín), emitió un programa especial en el que el conductor y dos personas más comentaron acerca de tres «mitos» de la Historia del Perú: los incas eran altos, la fotografía de la respuesta de Francisco Bolognesi y el fallido descuartizamiento de Túpac Amaru II. Hablando sobre la supuesta fotografía, el panelista Kevin Zavaleta, afirmó que el coronel Francisco Bolognesi, jefe de la plaza de Arica, no murió en la batalla acontecida el 07 de junio de 1880, en el marco de la guerra entre Perú y Chile.

Esta afirmación rompe con la popular creencia de que Bolognesi murió heroicamente en la batalla de Arica, junto a otros valerosos oficiales y soldados peruanos. En un principio, parecía que Zavaleta sostenía que Bolognesi escapó de la batalla. Sin embargo, al sintonizar el programa del podcast en el cual se habló extensamente de la Guerra con Chile, Zavaleta refiere al parte de batalla presentado por el capitán de corbeta peruano Espinoza Camplodo, jefe de las baterías de artillería en las cuales cayeron Bolognesi, Juan Guillermo More y Alfonso Ugarte, como la evidencia de que Bolognesi no murió en la batalla.

En dicha parte, Espinoza Camplodo señaló que Bolognesi y More, al ver que todo intento de resistencia sería inútil, ordenaron el cese de los fuegos. Sin embargo, los atacantes chilenos continuaron disparando, matando a ambos oficiales, quiénes trataban de detener todavía las descargas del lado peruano. En ese sentido, Bolognesi no habría muerto «en la batalla», sino cuando la batalla ya había «terminado» para el lado peruano. O al menos consideramos que esa sería la argumentación detrás de la afirmación de que Bolognesi no murió en la batalla de Arica.

Ahora bien, puede parecer que Zavaleta, interpretando de determinada manera los hechos narrados por Espinoza Camplodo, busca revelar «la verdad» de la muerte de Bolognesi en la batalla de Arica, quitándole ese halo de heroísmo y leyenda que la historiografía y la enseñanza nacionales han difundido. De esta manera, tendríamos una mirada descarnada y real de un hecho considerado significativo para la Historia y la identidad peruanas.

No obstante, pareciera que Zavaleta tiene una perspectiva distinta, y no es la búsqueda de la verdad lo que le impulsaría a afirmar que Bolognesi no murió en la batalla. En un comentario al vídeo de YouTube que contiene el programa de «Dudas Eternas», Zavaleta proporciona algunos elementos que grafican su perspectiva de los hechos alrededor de la muerte de Bolognesi.

En un primer momento, al defender la veracidad y valor histórico del parte de Espinoza Camplodo, Zavaleta refiere que el señor Julio Casaretto, miembro del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, habría confirmado un dato (la voladura de siete cañones peruanos) que forma parte de la narración en dicho documento. Acto seguido señala «Como muchos especialistas, Casaretto también se encarga de enaltecer a Bolognesi.» ¿A qué se refiere con «enaltecer»? ¿A qué se está elevando la figura de Bolognesi por encima de lo que correspondería a la luz de los hechos?

Posteriormente, Zavaleta indica que «Todos parafrasean el mismo discurso, en donde los elogios opacan los hechos. Aquí incluyo a periódicos, cartas y otros escritos de la época.» Intuimos que el «todos» hace referencia a los historiadores mencionados previamente en su comentario (Basadre, De la Puente y Casaretto), los cuales cuestionarían a Espinoza Camplodo, dedicándose a «elogiar» a Bolognesi antes que presentar los hechos (a diferencia suya, que citaría fuentes de primera mano).

Luego, indica que «Una extensa bibliografía se ha encargado de engrandecer a Bolognesi, extendiéndose en la descripción literaria y la exaltación. Todas las fuentes buscan resaltar su imagen. Pocos parecen recordar que el gobierno de Piérola los abandonó a su suerte, con la esperanza que llegue el apoyo que nunca existió.» De esta manera, Zavaleta sostiene que existen dos problemas con la historiografía nacional:

  1. Se ha dedicado a exaltar y engrandecer la figura de Bolognesi, al punto que se le ha tratado más con vena literaria que con rigurosidad académica.
  2. La exaltación o engrandecimiento de Bolognesi ha hecho que «pocos» recuerden el abandono de los combatientes del Morro por parte del gobierno pierolista.

Sobre esto, Zavaleta establece una falsa oposición entre dos hechos, propia de una perspectiva siempre negativa de nuestra historia. Si se exaltan las cualidades de Bolognesi, se oculta u olvida el «verdadero» trasfondo de la batalla de Arica: el abandono de los peruanos por sus gobernantes. Por eso, no hay que resaltar los aspectos positivos, como el valeroso sacrificio de Bolognesi, sino resaltar lo que «pocos» recuerdan: la traición de Piérola (lo cual de por sí es discutible, dado que la historiografía nacional siempre ha señalado la traición de Piérola y Leiva como parte integrante de los sucesos que desembocaron en el sacrificio de los defensores del Morro de Arica).

Zavaleta luego señala «La muerte de Bolognesi fue un evento pequeño, en una guerra mucho más grande. Sin duda, su historia final ha servido para reinventar la historia del ejército peruano y crear la idea de una nación que no somos.» Es en esta parte donde queda clara la visión del señor Zavaleta sobre este episodio: que el relato del sacrificio heroico de Bolognesi ha servido para «reinventar» la historia del ejército peruano, dando a entender que la historia de este era muy distinta, quizás porque no reflejaba los valores encarnados en Bolognesi; y que ha servido para crear la idea de una nación inexistente.

Queda claro que Zavaleta, con esto último, hace una declaración de principios: no existe la nación peruana, y la historiografía sobre los eventos como la batalla de Arica ha buscado construir una. En principio, esta afirmación podría parecer objetiva y desapasionada, en tanto es una verdad aceptada por todos que la historia es uno de los medios a través de los cuales se construye (consciente o inconscientemente) una identidad compartida que luego da paso a una nación.

No obstante, Zavaleta termina de confesarse cuando concluye afirmando «Mientras tanto, me niego a alinearme al patriotismo escolar, aunque me quemen con todos sus cartuchos.» Es decir, el relato en el cual Bolognesi cae luchando en Arica es «patriotismo escolar» (término que entendemos Zavaleta maneja despectivamente) y que la realidad sería que Bolognesi murió «rendido», luego de que la batalla «acabara» para el lado peruano.

¿Cuál es el objetivo de toda esta interpretación del parte de guerra de Espinoza Camplodo? ¿Revelar la verdad? ¿O simplemente atacar el verdadero mensaje detrás del sacrificio de los defensores del Morro? Se ha enseñado a Bolognesi como un ejemplo de heroicidad, de valentía, de honor y del cumplimiento del deber pese a las adversidades. Que haya muerto intentando detener el fuego peruano (si tomamos como verdad indiscutible lo dicho por Espinoza Camplodo), ¿deja de ser un ejemplo para todos nosotros?

Al respecto, Álvaro Sarco recoge lo señalado por Basadre (el cual Zavaleta cita como un ejemplo de alguien que rechazó el parte de Espinoza Camplodo) y que reproducimos aquí:

«Y si los fuegos fueron suspendidos cuando todo estaba consumado (en el caso de haber sido así) este hecho discutido no enerva el significado evidente de la resistencia del Morro (…) No se concibe en un hombre del temple de Bolognesi, que había expresado libre, voluntaria y nítidamente su voluntad de ir a la lucha, otra actitud sino la de defender hasta donde humanamente fuera posible, palmo a palmo y hasta su límite con el mar (cita a Espinoza), el terreno cuya guarda y defensa le había sido encomendada.»

Para nosotros, el hecho que Bolognesi muriera en las circunstancias narradas por Espinoza Camplodo no desdibuja en lo absoluto el ejemplo del coronel Francisco Bolognesi, el cual al final es lo que pretende transmitir el «patriotismo escolar»: valentía, honor y cumplimiento del deber. Y las actitudes iconoclastas «porque sí» de ciertos historiadores y divulgadores (como Zavaleta), impregnadas de una visión siempre negativa de nuestra Historia no deben impedir que, aunque se cuestionen ciertos hechos de la epopeya nacional, se continúen cultivando las virtudes que los grandes peruanos han dejado detrás.

Fuentes: