Estamos Perdidos
Estudiar en los Estados Unidos se ha convertido en uno de los objetivos más ansiados por millones de jóvenes y adultos, ya sea mediante los programas de becas variadas que ofrece el país o las instituciones educativas. Ya sea por simple perfeccionamiento profesional, por complementar estudios con una experiencia vivencial con la familia migrante y residente ahí, o por la búsqueda de una alternativa de migración legal a futuro; lo cierto es que la visa de estudios estadounidense es más parte de un proceso que el fin en sí.
A propósito de la nueva escalada de violencia entre Irán e Israel, se presentaron protestas en diversas partes de EE.UU., pero no es la primera vez, de hecho las manifestaciones estudiantiles en la primera potencia mundial fueron cruciales para mitigar la crisis nuclear durante la Guerra Fría y la Guerra de Vietnam. Hoy las universidades estadounidenses no son muy diferentes respecto al activismo estudiantil, y, debido al surtido de nacionalidades, es frecuente ver manifestaciones con distintas exigencias, especialmente aquellas fomentadas desde el progresismo. Para centrarnos más en el contexto actual, el gobierno de Donald Trump lidia una cruzada contra las protestas pro palestinas en los campus.
Estas protestas fueron calificadas por el gobierno como «anti semitistas», motivo por el Trump anunció una serie de recortes de financiamiento especialmente a Harvard, seguido de condenas y ordenanzas para frenar las protestas. El capítulo de las manifestaciones terminó con algunas detenciones siendo la más importante la de Mahmoud Khalil, estudiante de origen sirio de padres palestinos que posteriormente fue liberado por la justicia.
Para mitigar las protestas universitarias, Trump no tuvo mejor idea que ir contra las nacionalidades «potencialmente hostiles» al ideario oficial, en lugar de atacar la raíz del problema: la captura de las universidades por parte de posturas radicales y generalmente progresistas. En ese orden de ideas, la administración Trump propuso cancelar el trámite de visas de estudiante a los aplicantes en curso y a los futuros hasta nuevo aviso sobre reformas en el proceso de migración. Esta medida no iba a durar mucho porque la justicia estadounidense ordenó restablecer los visados, además dejar de admitir estudiantes extranjeros (intuimos que son pudientes, solventes) implica un impacto negativo a los negocios.
Una reciente normativa, la cual era de esperarse, indica que EE.UU. solicitará una revisión de redes sociales de aplicantes a diversos tipos de visa, esto también aplica a los peruanos interesados en visa estadounidense, los cuales también deberán demostrar con transparencia sus redes para dar un clima de confianza a los funcionarios de migración encargados de las visas. Esta acción puede parecer molesta y también invasiva puesto que implica que el aplicante revele su privacidad y se exponga a una negación de la visa basada en sus creencias, aunque esto es más de lo mismo, ya que cada país toma las precauciones que considera necesarias para proteger su soberanía de visitantes potencialmente peligrosos.
¿Cómo afecta esto a los estudiantes y aplicantes peruanos para Harvard? Actualmente los peruanos en Harvard son 39 de acuerdo a estadísticas de Harvard International Office, los cuales deberán permanecer siempre atentos a las comunicaciones oficiales, y como siempre, seguir manteniendo una buena convivencia bajo la norma local. Respecto a los aplicantes futuros y en curso, deberán someterse a los nuevos lineamientos teniendo en cuenta que pueden ser requeridos de más información aparte de la solicitada para garantizar su admisión.
Pese de los rigurosos procesos de migración legal a los Estados Unidos, Perú mantiene una muy buena relación bilateral este país y se sigue trabajando por lograr condiciones que permitan lograr la eliminación de la solicitud de visa. Perú ha fortalecido lazos con EE.UU. desde el TLC, además cooperan primordialmente en materia de seguridad, lucha contra el narcotráfico, desarrollo social, cultura, turismo, comercio y también promoción estudiantil.
El caso de Trump versus Harvard es icónico ya que no es frecuente ver a los presidentes estadounidenses confrontando a esta universidad, de hecho, fue el «alma mater» de muchos jefes de estado, y para algunos este es un ejemplo de censura. Si queremos verlo del lado opuesto, en Perú tenemos a la PUCP, una de las mejores universidades del país y de América según los rankings, donde la censura funciona al revés, es la misma universidad tomada por la ideología la que fomenta y protege grupos universitarios que amenazan a las autoridades públicas. Pero esa es otra historia.
