¿Irán o no Irán a la guerra?
Uno de los conflictos bélicos latentes más conocidos ha vuelto a saltar a los titulares, si no se trata de China-Taiwán, Rusia-Ucrania o de la tensión nuclear de Corea del Norte, se trata de algún conflicto en Medio Oriente. A partir de aquí también se abre una amplia gama de conflictos, esta región añade el componente religioso a las disputas históricas, sociales, étnicas y políticas que ya tienen desde hace décadas. En una edición anterior comenté sobre la antagónica relación entre Israel y sus vecinos, esta se trata de un nuevo capítulo con los casi vecinos persas y cómo se relaciona con el programa nuclear iraní que tan preocupado tiene a las potencias de occidente.
Hablar sobre el inicio del conflicto entre Israel e Irán implica remontarse incluso hasta el siglo pasado, pero podemos resumir que se tratan de países con diferencias religiosas, que se acusan mutuamente de apoyar grupos paramilitares para desestabilizarlos, y que ambos son competidores en potencia nuclear. Pero, ¿Irán no tiene poder nuclear, verdad? No de manera oficial, pero los bombardeos más recientes en junio del 2025 iniciaron por cuenta de Israel bombardeando plantas iraníes de uranio refinado con potencial para generar armamento nuclear. El objetivo de los ataques israelíes no es hacerle un favor a la paz mundial al impedir a Irán generar armas nucleares, sino también garantizar su propia seguridad. Hay que recordar que legalmente Irán está impedido de producir este tipo de armamento al ser firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear, el cual impide a sus estados adheridos abstenerse de programas nucleares con fines bélicos, este tratado exceptúa a los estados que ya contaban con armamento nuclear.
A todo esto nos preguntamos cuál es el plan de occidente, por su parte EEUU ha aplicado una estrategia dual, por un lado generando un impacto económico a la región a través de la demanda de crudo a Arabia que tiene gran poder del control del petróleo mundial, y por otro lado EEUU ha motivado a la alerta internacional en Medio Oriente para una ofensiva en caso la diplomacia fracase. No sería la primera vez que Donald Trump insta a permanecer firme en la postura de rechazo a Irán, pero si algo tenemos por seguro es que Trump es un personaje muy impredecible así como inestable. Ya fuimos testigos en las últimas semanas de una serie de redadas migratorias que derivaron en protestas y violencia policial como respuesta. De la misma manera, tenemos a Irán que no está dispuesto a negociar sus pretensiones ni su rendición, y pone sobre el tablero a sus aliados, irónicamente los llamados «estados canalla»: Cuba, Venezuela, Corea del Norte, a los que sumamos Rusia y China.
Los bombardeos generaron reacciones de emergencia en muchos países, incluso en los más alejados a la región en cuestión, un ejemplo de ellos es el Perú que recomendó postergar los viajes no vitales a Medio Oriente. En su comunicado de prensa, la Cancillería peruana insta a los ciudadanos a reconsiderar sus visitas para evitar la exposición al peligro, una situación similar sucedió hace un par de meses instando a los hinchas peruanos no visitar Venezuela para ver a la selección nacional de fútbol (aunque también aplicaría a la violenta situación del país en sí). Acción similar tuvo el gobierno de EEUU al recomendar no viajar, aunque su comunicado tuvo un enfoque especial en Gaza y Cisjordania y zonas limítrofes a Líbano y Siria, ello debido a la consigna de buena vecindad con Israel.
De igual manera también se da el caso de los países que por el contrario, han intensificado sus acciones diplomáticas para buscar un cese al fuego, tenemos el caso de Francia y Arabia que acordaron postergar una conferencia de la ONU donde iban a debatir la situación de Israel y Palestina, porque ahora tendrán que agregar a ello el de Israel e Irán. De igual manera, el ministro de relaciones exteriores de Alemania aprovechó un tour por Arabia y Qatar para abordar la escalada de violencia protagonizada por Irán. Debemos tener en cuenta que el rol que juega Arabia sobre todo en materia económica por su control del petróleo es crucial, ya que si algo también caracteriza a Arabia Saudí es su rivalidad con Irán, la cual se da tanto en materia geopolítica como competidor de materia exportable, como en el aspecto religioso donde ambos países lideran las vertientes más importantes del islam.
En conclusión, queda claro entonces que Israel desea evitar que Irán desarrolle armas nucleares por seguridad propia y no se trata de una labor policial internacional; queda claro que Irán no ve la posibilidad de transparentar o dar marcha atrás a su programa nuclear; queda claro que EEUU al mando de Donald Trump tiene una agenda muy impredecible que puede alterar el curso de cualquier conflicto; queda claro que las acciones bélicas recientes no se relacionan con grupos terroristas; y queda claro que una escalada de violencia nuclear sería la perdición para ambos países de manera directa y para el mundo entero a mediano-largo plazo.
