El dilema de las firmas falsas: un síntoma de la desconfianza en la política
«Sí, ellos mismos contrataron y mandaron a hacer todas esas fichas de afiliados, es la única forma en que se inscriben los partidos políticos en el Jurado, con firmas de afiliados falsos en un gran porcentaje».
Informante desconocido en Punto Final1
Durante el mes pasado cientos de ciudadanos manifestaron encontrarse afiliados sin su consentimiento en distintos partidos políticos, hecho que desconcierta la legitimidad no solo de los organismos electorales, sino de los partidos y del sistema político entero.
El panorama se vuelve más sombrío si revisamos la confianza ciudadana en los tres poderes del Estado según una encuesta de finales del año pasado: en cifras amigables para el lector, el Poder Judicial, Ministerio Público y Gobierno son desaprobados por 7 de cada 10 peruanos y el Congreso que en teoría representa mejor a la nación, es desaprobado por 9 de cada 10 encuestados2.
Es comprensible el hastío hacia la clase política debido a su poca capacidad de empatía hacia los votantes y, en muchos casos, escaso interés por mantener una buena imagen, esto gracias al impedimento de años recientes a la reelección de congresistas, alcaldes y gobernadores regionales. Nuestros líderes no dan la talla, pero ¿Qué hay del interés del electorado por la política? Una encuesta de Ipsos del mes pasado revela una realidad preocupante: solo 2 de cada 10 encuestados menciona estar informado o muy informado.
Los partidos no siempre fueron vistos como organizaciones legítimas. Hasta el siglo XVIII el uso del término era intercambiable con el de las facciones —bandos que rompen la unidad de la comunidad política—. Fue recién en ese siglo que el paradigma cambió, si bien Bolingbroke distinguió la facción del partido, el salto cualitativo lo dio Edmund Burke —político británico con notables aportes hasta la actualidad— al decir que «un partido es un cuerpo de hombres unidos para promover, mediante su labor conjunta, el interés nacional sobre la base de algún principio particular acerca del cual todos están de acuerdo»34.
Por intuición, los partidos deberían representar la voz de sus votantes, pero la realidad en nuestra nación es que muy pocos confían en los partidos como canales de la opinión pública. Este problema llega a tal punto que la inscripción de nuevas agrupaciones está plagada de falsos afiliados, hecho que mermará aún más los pocos incentivos para militar en partidos.
Ahora, la situación peruana es complicada no solo por la desconfianza del pueblo hacia la clase política. Una democracia no puede funcionar si hay escaso interés de la población (demos) en estar, por lo menos, actualizado de lo que ocurre en la esfera política. En cifras de nuevo digeribles, 3 de cada 4 peruanos se informan poco o nada sobre la política nacional, la enorme distancia entre gobernantes y gobernados en un contexto de creciente inseguridad ciudadana —extorsiones, sicariato y minería ilegal— abre la posibilidad del ascenso de un gobierno controlado por estas mafias.
La viabilidad del sistema político existente es precaria, las reglas formales son nada ante torcidas prácticas —costumbres degeneradas— como el transfuguismo o la falsificación de firmas. La crisis nos deja dos medidas para su solución en el marco democrático: reforzar la capacidad de control del sistema electoral y permitir la participación de independientes en elecciones. La primera opción ha sido tomada por el Congreso al aprobar una modificación a la Ley de Organizaciones Políticas para el uso de tecnología biométrica5. Pero como hemos visto, el problema por el que es común el uso de firmas falsas es el escaso interés ciudadano por la política y, en consecuencia, el abandono de la militancia partidaria.
Para compensar este fenómeno es necesario revisar alternativas: en algunos países como Estados Unidos e Inglaterra, cuya tradición democrática nadie negará, se permite la participación de independientes en elecciones parlamentarias y presidenciales. La particularidad es el constante uso del «voto útil» gracias al voto indirecto —colegios electorales— o el sistema first-past-the-post (distritos uninominales), lo que evita la dispersión del voto y la implosión del sistema de partidos, aspectos que debemos revisar para corregir el alto número de partidos inscritos y encauzar la militancia política en pocos partidos, de esta manera evitar que los independientes sobrecarguen el padrón electoral de agrupaciones sin vida interna.
Cabe preguntarnos si este reciente escándalo de las firmas falsas será una raya más al tigre o un punto de inflexión para pensar y ejecutar una reforma política que estreche los lazos entre gobernantes y gobernados. Un orden social armónico necesita que los gobernados tengan vínculos no solo con las reglas de juego —leyes y costumbres— sino con los actores. Los lazos desgastados por la cruda experiencia con los pillos, ladrones y estafadores han quebrado nuestra confianza en hacer política6 y corremos el peligro de solo ser gobernados por los peores. Como dijo alguna vez San Agustín: «sin la justicia, ¿Qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones?»7 y para nosotros hay otra pregunta que añadir: ¿Qué sería de nuestro reino si no hay nadie en quien confiar?
- https://rpp.pe/peru/actualidad/denuncian-que-partido-primero-la-gente-presento-firmas-falsas-para-conseguir-inscripcion-en-el-jne-noticia-1631097?ref=rpp ↩︎
- https://peru21.pe/politica/el-bcrp-gana-mas-confianza-entre-los-peruanos-y-congreso-sigue-en-la-cola/ ↩︎
- https://www.nuevarevista.net/edmund-burke-o-la-inspiracion-de-los-politicos/ ↩︎
- https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-57662019000200009 ↩︎
- https://rpp.pe/politica/elecciones/congreso-aprueba-ley-que-permitira-al-reniec-verificar-firmas-de-ciudadanos-con-tecnologia-biometrica-noticia-1631688 ↩︎
- https://www.ipsos.com/es-pe/peru-es-el-segundo-pais-de-latinoamerica-donde-menos-se-confia-en-la-gente ↩︎
- https://archive.org/details/san-agustin-de-civitate-dei-contra-paganos-la-ciudad-de-dios ↩︎
