En casa de herrero, cuchara de palo
La refinería de Talara ha estado en boca de todos en estas últimas semanas, principalmente por la revelación de las millonarias pérdidas de USD 222 millones en el segundo trimestre que viene acumulando Petroperú y los crecientes sobrecostos de la refinería en sí (USD 5,994.673 contra los USD 1,334.00 proyectados inicialmente). A la indignación por el mal manejo financiero se suman las típicas voces pidiendo que se privatice la empresa. Es importante desenmarañar estas dos discusiones, ya que la coyuntura en que se encuentra Petroperú actualmente es, en parte, producto de esta pugna constante entre quienes quieren privatizar todo y los que quieren nacionalizar todo, sin pensar en el porqué.
Primero, es importante entender cuál es el rol de PetroPerú. Nuestra empresa estatal de hidrocarburos no opera actualmente ningún pozo y, hasta inicios de este año, no tenía permitido operar por ley. Su trabajo se ha limitado mayormente a refinar hidrocarburos, como en la planta de Talara, y operar el oleoducto norperuano que trae estos hidrocarburos pesados a la planta desde los pozos del Amazonas, como los lotes 8, 95 y 192. Esta distinción es fundamental porque demuestra que, hoy por hoy, PetroPerú depende de actores externos para abastecer la planta de Talara, y depende de sí mismo para operar y mantener el desastroso colador que es el oleoducto norperuano que transporta ese abasto.
La segunda consideración es el estado de las reservas de hidrocarburos en Perú. Los tres grandes ejes de hidrocarburos en el país son Talara (crudo en mar), Loreto (crudo en selva) y Camisea (gas en selva). Hasta la exploración del pozo Bretaña Norte, las reservas de petróleo en el Perú continuaban en tendencia decreciente, habiéndose reducido en un 67% entre 2013 y 2021. Para poder ampliar estas reservas se necesita explorar ―una actividad con un costo muy elevado dadas las circunstancias en el Perú (pozos en mar o en áreas de protección ambiental) y con un porcentaje de éxito muy bajo (se dice que de cada 10 pozos perforados, 9 fracasarán)―. Dados los fracasos recientes en exploración, es probable que el Perú no logre ampliar significativamente sus reservas de hidrocarburos, especialmente en el norte.
El tercer punto a resaltar es la expansión de la planta de Talara. Cuando se anunció el Proyecto Modernización Refinería Talara o PMRT allá en el 2013 la expansión fue fuertemente criticada justamente por los puntos anteriores: PetroPerú se iba a lanzar a ampliar tremendamente la capacidad de una planta cuyo abasto o transporte no podía garantizar. Existió un plan para traer crudo pesado externo y refinarlo en Perú, pero Talara no se encuentra en una ruta conocida por alto flujo de crudo, con lo que este plan siempre fue frágil desde su concepción.
Los tres puntos convergen en una misma idea: la planta de Talara no puede garantizar una operación óptima. Quien tenga experiencia alguna en procesos industriales sabe claramente que las plantas deben operarse con un caudal continuo y constante, de lo contrario el equipo pierde eficiencia y puede reducir su tiempo de vida. Expandir la capacidad de una planta cuyo abasto es externo, frecuentemente interrumpido, y sin prospectos de ampliarse, estaba destinado a perder dinero inclusive desde antes que refine el primer barril.
Irrumpiendo ahora en el pozo séptico que es el debate sobre privatizar PetroPerú o nacionalizar los pozos, lo que evidentemente hace falta es una visión clara y un compromiso de llevarlo a cabo de manera ordenada. Existen ejemplos de empresas estatales pésimamente manejadas: PDVSA, YPFB, PEMEX vienen siendo nombrados en este aspecto. También existen empresas exitosas: Sinopec, PetroBras, Saudi Aramco, Equinor, Sonatrach, Petronas, entre otras. Lo que las diferencia es la injerencia del Estado sobre sus operaciones. PDVSA era un repositorio de los mejores ingenieros petroleros del mundo, que cayó en desprestigio cuando tuvo que operar en pro del gobierno en vez de en pro de sus operaciones. De la misma manera, PetroPerú puede ser una empresa estatal exitosa, pero no lo va a ser si pretende operar como las grandes sin haber hecho el trabajo de base y ganando la experiencia para operar propiamente un pozo y una refinería.
Lo que falta es visión y orden, y eso no te lo trae un nuevo dueño por sí solo.
