España en la encrucijada
Luego de que España haya tenido un doble proceso electoral, esto es, elecciones municipales en mayo (añadiendo también algunas autonómicas) y elecciones generales en julio, muchas son las preguntas y expectativas que se ciernen sobre la Piel de Toro, máxime ante la incertidumbre del futuro más o menos inmediato. Así pues, muchas son las cuestiones candentes siendo algunas más conocidas que otras.
Así, vamos a intentar sintetizar y explicar qué es lo que se está cociendo en nuestros días, habida cuenta de la compleja situación:
-Hay que tener en cuenta que para analizar las elecciones, en España se estableció la Ley D’Hondt, una ley basada en “formas proporcionales” que, en el caso español, beneficia escandalosamente a las oligarquías separatistas. Así, entre todos los partidos separatistas apenas superan 1.600.000 votos, obteniendo un total de 27 diputados, mientras que el partido Vox supera los 3.000.000 y obtiene 33.
Además, en España no existen listas abiertas ni se puede votar al presidente del gobierno, porque votan una lista cerrada de candidatos a partir de sus respectivas provincias. En este sentido, son los diputados los que a posteriori, tienen que votar al presidente del gobierno.
No son pocos los países perjudicados por una ley que acaba tergiversando la realidad. En España se tomó muy en cuenta al modelo de Bélgica, un país que no se caracteriza especialmente por su gobernabilidad y que se empeña en apoyar sistemáticamente a los enemigos de España alojando en nuestro tiempo al golpista separatista Puigdemont.
Este es un problema muy español desde los años 80 del siglo XX: “Querer ser Europa”, o directamente, “imitar a Europa”. Algo etéreo y genérico que quisiéramos homogéneo, tal y como parecen también opinar muchos hispanoamericanos. ¿Pero qué es Europa? ¿Acaso Moldavia o Albania no son Europa?
Y de todas formas, ¿es que acaso “Europa” es un paraíso en la tierra carente de problemas?
Sin embargo, la generación cuya adultez se vislumbró en Mayo del 68, pensó que si entrábamos en el “Mercado Común”, el paraíso en la tierra y el fin de la historia llegarían. Con el complejo de inferioridad que arrastramos con los adobos de la Leyenda Negra, España resulta ser uno de los países más “europeístas” de la Unión Europea.
-En España nunca ha habido bipartidismo como tal.
Luego del breve gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD), por un lado hemos tenido al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y por otro lado al Partido Popular (PP); pero para gobernar, más tarde o más temprano han tenido que apoyarse en partidos separatistas, especialmente de Cataluña y Vascongadas. Esto es, como si la gobernabilidad en Perú dependiera de movimientos separatistas de Loreto o de Arequipa…
Aznar tuvo fama de “gobernante de derecha” en su época, pero lo cierto es que le dio jugosas prebendas a los separatistas catalanes y vascos, así como a la izquierda mediática. Del mismo modo, el PP no ha vacilado en mantener una estructura estatalista desmedida, así como tampoco ha vacilado en subir impuestos y acogerse con entusiasmo a la Agenda 2030. Bueno es de resaltar estos hechos habida cuenta de que determinados dizque “libertarios”, “liberales puros” y demás elementos que persisten en su autismo intelectual van de supuestos “independientes” pero no dejan de gravitar descaradamente en torno a este partido y sus intereses.
-Sea como fuere, hay que entender que la situación en la que se encuentra España no se debe al resultado más o menos puntual de unas elecciones, sino que se trata de un bagaje que se consume especialmente a finales de los años 70 del pasado siglo XX.
El sistema político y económico de España fue tutelado desde fuera, especialmente desde la CIA, habida cuenta de la importancia geoestratégica que supone España en Occidente.
Asimismo, la KGB también estuvo muy atenta a lo que sucedía en España, especialmente a raíz del Concilio Vaticano II, pues declarándose España como estado católico toda la oleada postconciliar fue aprovechada tanto a nivel religioso como a nivel civil. Esto se realizó con las debidas infiltraciones tanto en el clero como en los sindicatos y otras instituciones.
Empero, la caída del Telón de Acero allanó mucho más el camino de España hacia la Unión Europea y la OTAN sin que los políticos españoles del momento quisieran o supieran negociar contrapartidas y estrategias.
Tal y como expuso Juan Vázquez de Mella (1) en sus “Dogmas Nacionales”, “…el Estrecho de Gibraltar es el punto central del planeta, y que allí está escrito todo nuestro programa internacional; parece que Dios, previendo la ceguedad de nuestros estadistas y políticos parlamentarios, se lo ha querido poner delante de los ojos para que supiesen bien cuál era nuestra política internacional. Es el punto central del planeta; une cuatro continentes; une y relaciona el continente africano con el continente europeo; es el centro por donde pasa la gran corriente asiática y donde viene a comunicarse con las naciones mediterráneas toda la gran corriente americana; es más grande y más importante que el Scaterrat y el Categat, que el Gran Bel y el Pequeño Bel, que al fin no dan paso más que a un mar interior, helado la mitad del tiempo; es más importante que el Canal de la Mancha, que no impide la navegación por el Atlántico y el mar del Norte; es muy superior a Suez, que no es más que una filtración del Mediterráneo, que un barco atravesado, con su cargamento, puede cerrar, y que los Dardanelos, que si se abrieran a la comunicación, no lleva rían más que a un mar interior; y no tiene comparación con el Canal de Panamá, que corta un continente. Dios nos ha dado la llave del mar latino. La Geología, la Geografía, la Topografía, las olas mismas del Estrecho, chocando en el acantilado de la costa, nos están diciendo todos los días: Aquí tenéis la puerta del Mediterráneo y la llave; aquí está vuestra grandeza”, a lo que agrega posteriormente que “la autonomía geográfica de España exige el dominio del Estrecho, la federación con Portugal, y como punto avanzado de Europa, y por haber civilizado y engrandecido y sublimado a América, la red espiritual tendida entre aquel continente nuevo y el viejo continente europeo”.
Pues bien, desde principios del siglo XIX y especialmente en nuestro tiempo, se niega esa “autonomía geográfica” que preconizaba Vázquez de Mella con todas las consecuencias que ello acarrea. El problema no es que otras potencias asuman su rol; el problema es que España no asume el suyo, al comportarse a nivel estatal/oficial como una suerte de administración colonial lo más cipaya posible.
-Asimismo, desde el último cuarto del siglo XX, España ha sido escogido como, “país llave” o “país laboratorio”, en el que hacer todo tipo de experimentos de ingeniería social. La izquierda se enseñoreó de los medios de comunicación, el sistema educativo, las editoriales, el cine, la música y un largo etcétera que a la hora de unas elecciones, se nota especialmente, puesto que hay un discurso imperante que es el que marca el debate político. Por ejemplo, en las pasadas elecciones del 23 de junio, el debate se centró en determinados aspectos de la ideología de género, como si España estuviera en peligro de convertirse en Arabia Saudita o Irán. Sin embargo, es la misma izquierda la primera en esbozar una leyenda rosa sobre Al Andalus y en promocionar el establecimiento de millones de musulmanes en Europa, como si eso casara con sus dizques progresismos, feminismos y tantos otros “ismos”.
Asimismo, todos los ataques han ido centrados contra Vox incluso desde los medios afines al PP. Debido a que en España el gasto público es desorbitado y una parte va destinada a subsidiar los medios de comunicación, por lo que la independencia mediática es prácticamente inexistente.
Asimismo, gracias al dominio mediático izquierdista y a una hábil política clientelista, se ha impuesto la idea de que el “empresario” es el enemigo y que todo se soluciona subiendo impuestos, con los añadidos climáticos de la Agenda 2030 que están cebándose contra el potente sector agropecuario español en beneficio de otros terceros, como Marruecos, que hasta donde sabemos, no es miembro de la Unión Europea pero sí que tiene muchas implicaciones con Pedro Sánchez, el mismo que ha sacado a Franco del Valle de los Caídos pero que ha ido a homenajear al tirano Mohamed VI.
España, además, es un país extremadamente endeudado y eso merma cada vez más su ya de por sí escasa soberanía.
Por otro lado, hay que entender que el estado español adolece de definición. Por lo que muchos son los amigos hispanoamericanos que nos preguntan por el sistema de comunidades autónomas. Y es que no podemos definir a España ni como central ni como federal; porque federales son Alemania, Estados Unidos o Brasil y las cuentas y las competencias están claras. En España, el sistema de comunidades autónomas, lejos de descentralizar, no han hecho sino multiplicar los centralismos y las burocracias, privilegiando especialmente determinadas regiones, confundiendo competencias y haciendo que las minorías separatistas se agranden artificialmente a punto de estar a riesgo de la balcanización.
Y es que por encima de discursos de tiempos pasados y debates más o menos estériles sobre la figura del Estado, lo cierto es que cuando éste falta, otro ocupa su lugar y así lo hemos visto y padecido en nuestro mundo hispánico.
-Llegados a este punto, luego de unas elecciones municipales y autonómicas, Pedro Sánchez convocó elecciones para el 23 de julio, esto es, pleno verano, en el cual determinadas regiones de España (especialmente Andalucía) pueden hasta superar los 40 grados.
Sánchez no gustó de los resultados de las municipales y muchos ingenuos lo dieron por muerto, pero si algo caracteriza a Sánchez, amén de su falta de escrúpulos, es su habilidad. Y muy pronto convocó unas elecciones en una fecha difícil, sabiendo del escaso tiempo que se dispondría para una campaña electoral tan atípica como difícil pero que ha sabido dominar gracias a su omnipotencia mediática y a que cada vez tiene más al estado sirviendo a sus intereses.
¿Ha ganado el PP? Sí. Pero con relativo poco margen. Y eso luego de confiar en unas encuestas triunfalistas pero que nunca se han correspondido con la realidad.
Y como el PP siempre ha conservado todo lo que ha hecho el PSOE, especialmente en materia ideológica, ni ha tocado la ley electoral ni otros muchos aspectos que impiden la correcta gobernabilidad de España.
Y si bien el PSOE no ha ganado las elecciones, a pesar del mal que está causando en España, cuenta con un nicho electoral fortísimo y además está logrando fagocitar a la “nueva izquierda” surgida al calor bolivariano, siendo que el mismo PSOE parece un interlocutor más válido para el chavismo y compañía que Podemos, Sumar u otro tipo de coaliciones que en la práctica, son los más obedientes a los dictados del globalismo.
Además, los separatistas saben que siempre pueden contar con el PSOE. Y también con el PP. Son los grandes chantajistas y beneficiarios del sistema.
El PP se creía que con una campaña de perfil bajo y atacando a Vox, obtendría mayoría absoluta, pero no ha sido así. Su victoria ha sido muy leve y además, el mismo sistema español le obliga a entrar en un laberinto donde todos los escenarios son posibles, incluyendo una repetición electoral.
Y es que como dice el exministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araujo, gran conocedor y amante de la Iberosfera, lo que ha ocurrido en estas elecciones ha sido una “derrota de la falsa derecha”, o en todo caso, de la “derecha permitida”.
Vox ha perdido 19 diputados, pasando de 52 a 33, pero se consolida como tercera fuerza política española y además, en mayo aumentó su representación a nivel municipal y autonómico, ocupado además un espacio que no tiene parangón en la política española, en la que el dominio progresista había vetado cuestiones y debates que el partido liderado por Santiago Abascal ha trabajado, llegando a una parte importantísima de la castigada sociedad española.
Asimismo, Vox sigue despertando muchas simpatías en Hispanoamérica (2), puesto que se enfrenta directamente al Foro de Sao Paulo que también se enseñorea sobre y contra España; así como incluye un discurso “hispanista”, tanto en materia de acuerdos con Hispanoamérica como incluso en materia de inmigración, abogando por una política natalista y también por la preferencia hispanoamericana frente a las imposiciones islamófilas que se ciernen especialmente sobre la Europa mediterránea.
-Muchos españoles dicen que “España no es Venezuela” y que “Europa no lo va a permitir”, durmiendo el falso sueño “europeísta” que enunciamos.
Empero, concluimos que el siglo XXI se presenta para el país ibérico como una difícil encrucijada, tal y como se presentó el siglo XIX. El panorama es imprevisible y es posible que hasta desalentador. Con todo, hay determinados instrumentos de resistencia y hay que recordar que Napoleón fue derrotado en España.
Del mismo modo reiteramos que la situación de España no se explica por unas elecciones más o menos puntuales y somos conscientes de que los destrozos que ya superan los 40 años no se van a arreglar de un día para otro. Hay que entender que no hay batalla política sin batalla cultural y en esto la izquierda lleva años de luz de ventaja. En los próximos meses (o tal vez días) se irá definiendo el escenario, aún marcado por la inflación, el desempleo, la deuda y la continua falta de expectativas adobada con crisis política.
Solo Dios proveerá.
NOTAS
(1) Asimismo, cabe reseñar que Vázquez de Mella fue muy amigo de José de la Riva Agüero, teniendo un pensamiento coincidente en expresiones como un “imperio diplomático, mercantil y espiritual” para pergeñar la hispanidad que anhelaban adaptada a los nuevos tiempos.
(2) Recordamos que uno de los notorios apoyos hispanoamericanos que recibió Vox fue el de Rafael López Aliaga, alcalde de Lima.
