Perú y la desigualdad
Por desigualdad se entiende la distribución desigual de recursos, oportunidades y poder entre individuos dentro un sistema. La desigualdad surge de diversos factores con implicancias sociales, económicas y políticas. Tiene efectos negativos sobre la sociedad, y provoca pobreza, malestar social y exclusión de los grupos marginados.
Los esfuerzos para reducir la desigualdad suelen incluir políticas y planes centrados en garantizar la igualdad de acceso a los bienes, oportunidades y derechos para todos los individuos dentro de una comunidad.
La desigualdad económica es uno de los problemas más importantes en Perú, ya que el 20 % más rico de la población obtiene más del 47 % de los ingresos totales del país, mientras que el 20 % más pobre solo obtiene el 5,4 %. Esta desigualdad de ingresos se refleja en los altos índices de pobreza del país, con más del 20 % de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza, se agrava esta cifra con las consecuencias de la pandemia.
Un estudio comparativo realizado por el INEI entre 1971/1972 y 2003/2004 demostró que, aún siendo el caso que la desigualdad a un nivel nacional no ha variado, el proceso de concentración de la población y del ingreso en aglomeraciones urbanas ha significado en las ciudades grandes, en detrimento de las áreas rurales y los poblados pequeños, un empobreciendo en términos relativos.
Sin embargo, es justo afirmar que han ocurrido avances en esta materia los últimos 15 años, el Perú redujo en un 30 % la tasa de pobreza, obtuvo un crecimiento en su PBI per cápita del 116 % según cifras de la CEPALSTAT.
Se logra visualizar la relación entre el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad en el Perú a través del análisis conjunto de los datos sobre la variación en el PBI y el de pobreza, en conclusión, la relación es: a más crecimiento del PBI, mayor es la reducción de los niveles de pobreza.
La desigualdad sanitaria también es un problema importante en Perú, siendo este un recuerdo latente en la memoria reciente del país andino, careciendo de acceso de calidad a los servicios sanitarios en las zonas rurales y remotas. Por ejemplo, según datos de la DGGDRH y el SIS en el país la densidad de médicos pediatras por cada diez mil menores de cinco años asegurados media es de 2.24, llegando a niveles tan bajos como 0.41 y 0,75 en las provincias de Cusco y Madre de Dios, respectivamente.
La educación es otro ámbito en que la desigualdad es fácilmente visible en el país. Aunque la nación andina ha progresado significativamente en el aumento del acceso a la educación, sigue existiendo una brecha importante en la calidad de la educación entre las zonas urbanas y rurales. Los niños de las familias más pobres y de las comunidades indígenas tienen por lo general menos probabilidades de asistir a la escuela y completar su educación.

Perú ha realizado importantes avances en la reducción de la desigualdad en los últimos años, pero aún se enfrenta a importantes retos para lograr una reducción sostenida de la pobreza. La reducción de la desigualdad fue lograda mediante el enfoque en los siguientes aspectos:
- Programas sociales; como el programa Qali Warma, que ofrece comidas gratuitas a los escolares de familias de bajos ingresos, Pensión 65, que protege a las personas adultas mayores de 65 años que carecen de condiciones básicas para su manutención o Contigo, que hace lo propio con personas con discapacidad severa en situación de pobreza o pobreza extrema.
- El crecimiento económico; El Perú ha sostenido un crecimiento estable en los últimos años, lo que ha contribuido a la reducción de la pobreza y el aumento de la movilidad social.
- Desarrollo de infraestructuras: Perú ha invertido en el desarrollo de infraestructuras, como carreteras, sistemas de agua y saneamiento y electricidad, lo que ha contribuido a mejorar las condiciones de vida en las zonas rurales y a aumentar las oportunidades económicas.
- Educación y salud: Perú ha logrado avances significativos en el aumento del acceso a la educación y a los servicios de salud, especialmente en las zonas rurales y de difícil acceso.
Aunque estas medidas han contribuido a reducir la desigualdad en Perú, sigue habiendo retos, sobre todo a la hora de abordar las causas subyacentes de la pobreza y la desigualdad. La inversión continúa enfocada en estos aspectos.
Como se puede ver, el Perú ha mostrado la capacidad que tiene su organización para poder obtener resultados positivos en cuanto al desarrollo socio-económico en periodos de tiempo cortos si consideramos la cantidad de tiempo que normalmente llevan cambios de esta índole. El futuro de las acciones que buscan limitar las desigualdades descansa en que la organización política siga concentrando sus esfuerzos en los programas sociales, el crecimiento económico, las infraestructuras, la educación y la salud.
Referencias:
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