
¿Qué podemos aprender de la escolástica hispanoamericana en tiempos recios?
Un fantasma híbrido recorre América Latina, con sublime apariencia, mensajes mesiánicos, cantos de una epopeya rimbombante y cultos novedosos: el socialismo del siglo XXI y la nueva izquierda latinoamericana. Desde que el primer término fue acuñado en 1996 por el pensador alemán de izquierda Heinz Dieterich y se hizo popular en 2005 con el ex autócrata venezolano Hugo Chávez, cuyo fin era llevar a cabo la Revolución Bolivariana, distintas figuras caudillistas se han visto influidas por tal corriente a lo largo del continente: Evo Morales en Bolivia (2006), Daniel Ortega en Nicaragua (2007), Rafael Correa en Ecuador (2007), Lula da Silva en Brasil (2003) o Néstor Kirchner (2003) y Cristina Fernández en Argentina (2007). Fue la comúnmente denominada “marea rosa latinoamericana”.
Aquella marea volvió a resurgir con la perpetuación de Nicolás Maduro en el poder del Estado venezolano y los subsiguientes ascensos de Andrés Manuel López Obrador en México (2018), Alberto Fernández en Argentina (2019), Luis Arce en Bolivia (2020), Gabriel Boric en Chile (2022), Pedro Castillo en Perú (2021), Xiomara Castro en Honduras (2022) y Gustavo Petro en Colombia (2022) . Sin embargo, esta nueva ola adquiere una naturaleza distinta, puesto que conjuga elementos propios de un socialismo bolivariano y de una izquierda progresista de tintes posmodernos. Independientemente del ligero cambio en la articulación ideológica, las estrategias de tales corrientes pretenden tomar el aparato estatal, solo que a diferencia de las antiguas guerrillas marxistas, se buscaría la perpetuación del poder a través de la radicalización de la democracia. En otras palabras, la nueva izquierda latinoamericana usaría como medios la retórica populista de tintes dialécticos (indigenismo, antiimperialismo, enfrentamiento de clases) y el mesianismo para llegar al poder ejecutivo de las naciones. Una vez allí, se modificarían las constituciones arbitrariamente a través de asambleas constituyentes e iniciaría el apoderamiento de los otros poderes estatales, conformando así un Estado corrompido de tintes autocráticos y dictatoriales.
Estas acciones han quedado registradas con el arbitrario intento de autogolpe de Pedro Castillo en nuestro país el 7 de diciembre de 2022, las intromisiones de AMLO y Petro en asuntos nacionales tras la destitución de Castillo, los choques de Boric y Fernández con los poderes judiciales de sus respectivos países, el concepto de plurinacionalidad de las asambleas constituyentes de Bolivia y Chile, el asistencialismo económico, las fricciones con el Banco Central o el ataque a la Iglesia Católica por parte del régimen de Ortega en Nicaragua.
Tras estos sucesos, queda una pregunta: ¿existen antecedentes históricos sobre la reflexión del poder político y sus excesos? Las teorías de la Escuela de Salamanca del siglo XVI nos ofrecen una interesante perspectiva histórica sobre el límite del poder, y es que su filosofía política, nacida en la España del siglo XVI, ilustró las mentes de muchas universidades hispanoamericanas como la San Marcos de Lima, la San Francisco Xavier de Chuquisaca, la de Córdoba en el Río de la Plata o la de México entre los siglos XVI y XVIII. Por tal razón, es necesario rescatar estos aportes al pensamiento político hispanoamericano que han permanecido olvidados. Cabe recordar que si bien es cierto que las argumentaciones de muchos pensadores de esta escuela estaban imbuidos en la cultura propia de aquella época, el núcleo contiene altos grados de racionalidad y continúan siendo claves para la filosofía política actual.
Entre algunos de sus más destacados representantes se encontraba el teólogo jesuita Francisco Suárez (1548-1617), cuyos tratados De legibus (1612) y Defensio fidei catholicae (1613) recogen una serie de reflexiones acerca del origen del poder político y el derecho de resistencia siguiendo fielmente la tradición del pensamiento de Santo Tomás de Aquino. Para Suárez, el poder reside naturalmente en la comunidad, conformada por seres humanos que por su propia esencia tienden a la creación de sociedades políticas (el famoso zoon politikón de Aristóteles). Por lo tanto, para el correcto funcionamiento de tales comunidades, y su conducción hacia el bien común, es legítima la existencia del poder político temporal. Dado que la naturaleza humana es creada, Suárez concluye que el origen del poder está en Dios (Ipsum Esse Subsistens / Ser Subsistente) y es Él quien se lo confiere directamente a la comunidad. En consecuencia, el poder no reside exclusivamente en un grupo minúsculo de personas que están dispuestas a aprovecharse del resto de la comunidad ni tampoco reside en una figura caudillista que es objeto de un culto político. De ahí que Suárez defendiera el legítimo derecho de la resistencia al poder en caso de una degeneración del gobierno temporal.
Asimismo, Suárez argumenta que si bien toda ley proviene de Dios, no debe confundirse la ley divina con la ley humana. Ésta última está destinada a la regulación de la vida comunitaria formada por seres racionales, quienes pueden actuar justa o injustamente. Consecuentemente, toda ley civil de una nación debe estar sujeta a la búsqueda del bien común, pretender modificar arbitrariamente las leyes para fines autocráticos y abusivos es contrario a la justicia y a cualquier proyecto de nación.
Los aportes de la Escolástica hispanoamericana no se limitan a la teoría política, sino también abarcan cuestiones económicas. Resulta curioso que en tiempos actuales donde los bancos centrales han sido lastimosamente usurpados por el poder político del socialismo del siglo XXI, como los casos de Venezuela y Argentina, produciéndose elevadas tasas de inflación en razón de la excesiva circulación de dinero, ya en el siglo XVI se advirtiese sobre los peligros de tales decisiones.
Un caso interesante es el de Juan de Matienzo (1520-1579), un jurista castellano establecido en el virreinato del Perú a mediados del siglo XVI. En obras como Gobierno del Perú (1567) y Commentaria in Librum Quintum (1580), Matienzo analiza las dinámicas del precio y los mercados. Al ejercer como magistrado en Charcas, este pensador escolástico concluyó que las altas extracciones de plata de las minas de Potosí conllevaban a precios cuatro veces mayores que los encontrados en Lima. Adicionalmente, alertó que las altas importaciones de plata en España se traducirían en un aumento acelerado de los precios.
Es claro que los escolásticos del Siglo de Oro ya alertaban sobre los peligros de la corrupción del poder. Las estrategias populistas de la nueva izquierda latinoamericana y sus nefastas acciones son reflejo de una falta de moral en la acción política pero también son una oportunidad para rescatar elementos heredados del pasado, que aún permanecen desconocidos, esperando algún día servir de aporte para la construcción de un país más ético, humano y justo.
Bibliografía:
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- Osorio, L. F. (2019). El socialismo del siglo XXI y la crisis de la sociedad venezolana. Telos: Revista De Estudios Interdisciplinarios En Ciencias Sociales. https://doi.org/10.36390/telos211.04
- Popescu, O. (1986). El pensamiento económico en la Escolástica Hispanoamericana. Economica, 32(2), 227–260. http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/9317/Documento_completo__.pdf?sequence=1
- Rivas, L. G. (2003). La educación universitaria americana y la Escolástica salmantina: pensamiento económico (Virreinatos del Perú y Río de la Plata). Cuadernos Salmantinos De Filosofía, 30, 427–437. https://doi.org/10.36576/summa.1197
