Enemigos frágiles

Desde hace semanas se observa la quema de casi $10 millones de gas cada día en refinerías rusas . Esta práctica a pesar de considerarse un procedimiento habitual en refinerías, se ha vuelto mediático, pues expertos señalan que la cantidad es excesiva e inusual y lo adjudican a la falta de compradores después de las sanciones impuestas por la UE. ¿Es esto cierto?.

Para el sistema internacional, cualquier cambio entre sus actores más influyentes, incluido la cuestión de dependencia energética, supone modificaciones en los demás, debido al fenómeno de interdependencia . En el 2021 se importaron 155 billones americanos de metros cúbicos de gas, que representa el 40% del consumo de la Unión Europea. Por otro lado, desde el inicio del conflicto Rusia- Ucrania, hemos podido observar como la teoría de la interdependencia dentro del sistema internacional ha salido a flote debido a que cada interacción corresponde a una estructura que suele mantener interacciones regulares. La UE durante más de 6 años se ha envuelto en un dilema energético con Rusia, por lo mencionado antes, se ha llegado a generar campañas de energía sostenible como “Save gas for a safe winter” que buscan reducir esta dependencia en las potencias europeas.

Simultáneamente, es importante analizar a la UE como una comunidad internacional en donde la toma de acción es simultánea debido a que comparten mismos objetivos y su protección es en general como ciudadanos de una «comunidad europea», he aquí la existencia del pasaporte europeo y todos sus beneficios, así como su pronunciamiento de los conflictos como una sola potencia. Para efectos del problema, las campañas lanzadas por la UE son mucho más fáciles de entrelazar y cumplir, pues es uno de los objetivos de la comunidad: reducir la dependencia del gas ruso, en cuál lo toman con una responsabilidad del individuo para con el grupo. Por otro lado, mientras Europa se concentra en políticas sobre: energía verde,cambio climático,igualdad, entre otros; la vulnerabilidad de la UE es excepcional y silenciosa a su vista, pero ruidosa e impecable para sus enemigos. El panorama internacional espera una respuesta a este factor externo que es predecible después de las sanciones de la misma UE con apoyo de EE.UU. Al considerarse la UE una potencia en este multipolarismo, dentro del sistema internacional se requiere generar contrapesos necesarios para mantener el equilibrio de poder. Por consiguiente, si la UE cediera cada vez más su energía a Rusia como potencia, no existiría tal contrapeso ni capacidad de respuesta ante un conflicto que involucre a la mayoría de occidente, conflicto que desde la era Trump se asomaba.

¿Cuáles son las implicancias internacionales de este evento?

El impacto es asimétrico debido al grado de dependencia de los países al gas. Esto se puede dar por la falta de infraestructura del mercado en algunos países de la UE o por el hecho de la falta de apertura del mismo. Según el mapeo que se realizó durante el conflicto Rusia-Ucrania para investigar el impacto de la sanción de la UE contra Rusia, encontramos íntima relación en la quema de gas con una caída del 77% de exportaciones del hidrocarburo. En caso se cortara de manera significativa o total el suministro, los países del Este serían los más afectados, seguidos de Centroeuropa como Alemania, que estima una caída del 30% en demanda de gas. Francia, España y Portugal se sitúan como los menos afectados por su capacidad de regasificación. Es importante agregar que durante la reunión del ex presidente de EE UU, Donald Trump, con la OTAN, hubo advertencias sobre una excesiva dependencia de la UE con Rusia, puso además, énfasis con países como Alemania, pues es uno de los blancos más frágiles y dependientes.

Al mismo tiempo, los precios suben de manera estrepitosa. Para la población europea es una situación inusual y de alarma que los llama a buscar suministros de gas por otros lados del mapa, incluso Estados Unidos podría situarse como nuevo proveedor de gas, lo cual sería una apertura del mismo para establecer lazos comerciales y de cierta dependencia con la UE y con un país sancionado anteriormente por ellos: Venezuela. Para las empresas de la UE también se torna una situación difícil que podría reducir la oferta de productos que se importan a Iberoamérica, etc. Alemania ya tiene propuestas para reabrir sus plantas energéticas, tal como lo recomendó sus países vecinos y advirtió además la OTAN.

Para concluir, ¿Existe alguna solución para que la UE logre aislarse energéticamente de Rusia? La respuesta engloba muchos paradigmas, pero deseo enfatizar primero en el actual conflicto Rusia- Ucrania, pues nos ha permitido ver que aquellas grandes potencias protectoras de occidente, se han convertido en enemigos frágiles, débiles y tibios, incapaces de imponer carácter  por sobre sus adversarios que los observan de manera minuciosa en busca del momento exacto para robarles hegemonía. No es la excepción de Rusia utilizar el gas como modo de advertencia, pues su posición en el sistema abraza a los gigantes europeos que lo han subestimado por años. Habrá que replantear los lazos comerciales, quizá es España quien salve a la UE de un fracaso energético inminente, o quizá sea EE UU quien sea su nuevo padre. Cualquiera de los casos puede darse en un futuro, pero hoy, para Rusia y el mundo son enemigos frágiles.