Conflictos sociales en América Latina
«Lo que no se labora se repite», alguna vez dictó Freud. Lo que decía este académico se puede aplicar en América Latina, pues la renuente historia estatal, los ensayos de propuestas políticas que no responden a las demandas sociales y la inapropiada adaptación cultural que deteriora la sociedad evidencian que hay brechas históricas en la región que no se han cerrado porque no se han trabajado eficazmente. América Latina tiene en estos momentos una dolencia social extendida y las causas de los conflictos en esta región se deben a tres variables: demandas sociales por una vida digna (reproducción social), ineficiencia y debilitamientos de las instituciones públicas (lógica institucional) y la nueva forma de convivir entre sociedades (dinámica cultural).
Los conflictos por reproducción social son las peculiaridades de una sociedad para reproducirse y permutar a lo largo del tiempo, estas pugnas se relacionan tanto con piezas primarias de reproducción que competen derechos como salud, educación, trabajo y propiedad. Una sociedad para avanzar necesita bienes que son necesarios para que se dé esa reproducción, el conflicto se produce a raíz de que la mayoría de la población no recibe los bienes necesarios e indispensables para lograr una vida digna; y, debido a ello, las personas desfavorecidas salen a protestar a las calles y exigen a las autoridades mejoras de las políticas ejecutadas, mejoras de condiciones salariales y de empleo, mejoras en los servicios de salud y educación. El Proyecto Análisis Político y Escenarios Prospectivos-Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PAPEP-PNUD) concluye que los países que tienen más conflictos por reproducción social en Latinoamérica son Brasil, Uruguay, Perú, Chile, Costa Rica, Paraguay y Argentina. Además, más de la mitad de los conflictos por reproducción social radican en demandas de tipo laboral o salarial (59 %).
En la región latinoamericana las demandas sociales no son correctamente canalizadas o viabilizadas por las instituciones públicas, lo cual genera una mayor demanda de bienes. Esto, a su vez, agrava los conflictos sociales. En otras palabras, los conflictos institucionales son el producto de la debilidad entre las demandas de una población y la incapacidad de las instituciones del Estado para satisfacer tales demandas. El Estado se convierte en un importante generador de conflictos debido a sus ineficaces políticas de desarrollo y satisfacción social. Según el PAPEP-PNUD, la conflictividad institucional es el segundo problema relevante que genera conflictos sociales, en la región representa el 37, 7 % e incluye demandas por las fallas administrativas y la prestación de servicios públicos.
Las debilidades crónicas institucionales, los niveles de desigualdad e insatisfacción de demandas por parte del Estado hacen imposible la reproducción de mecanismos de desigualdad cultural. Los conflictos culturales se fundamentan, es una definición general de la palabra cultura, en la vida cotidiana en la sociedad latinoamérica, la subjetividad de pensamiento e ideas, identidades industriales y el complejo mercado cultural que existe en la región. Estos conflictos representan solo el 15 % del total de conflictos, pero es importante su estudio para entender el quid de las dinámicas sociales actuales y el surgimiento de los nuevos conflictos. <<En estos conflictos se expresa la necesidad de afirmar una sociabilización, tanto como colectivista, de redefinición de las relaciones sociales y condiciones de seguridad aceptable>>, por ejemplo, las demandan por seguridad ciudadana generan poco más de un 28 % de los conflictos culturales, las luchas ideológicas-políticas con un 25,7 % y un 24 % de conflictos culturales son suscitados por problemas en el uso de los recursos naturales y contaminación ambiental.
Conflicto social hace alusión a una complejidad de factores, como elementos políticos, culturales, económicos, ambientales e históricos. Detrás de todos estos conflictos hay una estructura que se puede reducir a tres elementos característicos que se observan en toda la región: La insatisfacción de las demandas sociales, la ineficacia e incapacidad de las instituciones para responder a estas y el problema de adaptación de las sociedades a las nuevas ideas y políticas de gobierno que se implantan en latinoamérica.
