Al momento en que el país atraviesa un escenario de incertidumbre de cara al futuro en su política interna, la economía muestra síntomas de recuperación luego de vistas las consecuencias económicas tras la pandemia. En este caso, la para nada deseada mezcla entre inflación, desorden político, desempleo y crisis en la cadena de suministros golpeó fuertemente el camino de estabilidad que llevaba la economía peruana desde comienzos de siglo. Si a esto sumo las coyuntura internacional y crisis diplomáticas entre potencias mundiales, entonces está como resultado que estos últimos tres años hayan resultado un quebradero de cabeza debido a las difíciles situaciones, en cambio, se ha tenido que sortear de forma más que imprevista los nuevos retos que han ido apareciendo desde entonces.

Con situaciones económicas que pintan oscuro el panorama, como es la actualidad de la economía británica, que peores resultados está obteniendo, o las perspectivas respecto al crecimiento de Estados Unidos, con sectores bastante comprometidos, o el caso de las economías emergentes que aparecen tener que medirse frente a la amenaza de subidas del interés.  El resultado es un tablero mundial variante y con mucho énfasis en la fortaleza de los sistemas económicos de cada país, puesto que ante desórdenes como la inflación, los altos niveles de deuda, la recuperación de las altas tasas de desempleo y demás problemas, lo que definirá el buen desempeño serán las políticas monetarias y fiscales realizadas por los Gobiernos de cada país, así como también la estabilidad política de la que dispongan para poder realizarlas. 

«El progreso de la economía depende íntimamente del rumbo que tome nuestro estado democrático». 

Ludwig Erhard

Analizando el panorama latinoamericano, tras lo sucedido con el efecto estadístico de «rebote» en 2021 sobre la Inversión Extranjera Directa (IED) que impulsó muchas economías de la región, el panorama actual se muestra diferente, debido a que las estimaciones de crecimiento para la región son bastante pobres, el manejo de la inflación está lejos de estar controlado y la estabilidad política de muchos de los países no es la mejor en años.

Poniendo la lupa sobre el país andino, este ha logrado superar la inflación que se acentuó en períodos severos durante el pasado ejercicio anual y que encontró su meseta en la segunda mitad del año, así lo confirman los últimos meses del año pasado. Durante este tiempo también existió un revés para el buen actuar de las exportaciones del país, afectado sobre todo por la caída de los precios de materias primas en todo el mundo que redujeron a la mitad las expectativas de crecimiento del sector en cuestión. Del mismo modo, afectó también al país la crisis de fertilizantes producto de desórdenes en la cadena internacional de suministros del sector agrícola. Ha sobrepasado tal escenario, pero el Perú ahora se encuentra en un reacomodo de su situación en el entramado económico internacional.   

Con un crecimiento del 2.9 % del PBI nominal en 2022, la economía del país creció menos de lo esperado, a la par que la inflación fue superior a lo estimado a principios de año. Por lo que este año se focalizará en mejorar los números de estos dos indicadores para poder revertir los efectos de la crisis y poder continuar el rendimiento prepandémico. 

Para este presente curso, se estima una desaceleración económica en general, con algunos sectores recuperando el crecimiento y otros manteniéndolo, a la par que se manejan distintas posibilidades para devolver el orden político y democrático que ha sufrido una grave degradación desde comienzos de la pandemia hasta la actualidad.

Si bien algunos sectores de la economía peruana intentarán recuperar la brecha perdida en 2020 y 2021, uno de los que se espera un repunte es el «milagro agroindustrial», que basa su éxito en la exportaciones de productos agropecuarios de alto valor agregado al mercado exterior, milagro que ha llevado al país a liderar el abastecimiento global de productos como la uva, arándanos, palta, etc. Sector que se encuentra bajo riesgo, producto de la coyuntura del país que arriesga el desempeño de este sector. Existe la posibilidad de que el 31 % de estas exportaciones se vean comprometidas por la coyuntura. 

Relacionado al sector agropecuario, el sector pesca obtendrá mejores resultados según lo estimado para el presente año, luego de haber tenido un muy pobre rendimiento el pasado año. Tendrá un decrecimiento respecto al año anterior, producto de problemas con las temporadas de pesca.

Otro sector comprometido del país es el turismo, que obtendrá una recuperación en la región sudamericana, no así en Perú donde sumado a la coyuntura actual, no se espera que recupere los niveles prepandémicos.

Asimismo, el Perú recupera puntos en un área en específico, el sector que obtendrá un resultado contrario al del turismo es el de las manufacturas, que obtendrá un rendimiento por encima del resto de la región. Con perspectivas de crecimiento del 2 % y con intereses extranjeros, tal es el caso de inversiones chinas, por lo cual este sector apunta a posicionarse como uno de los más importantes.

Un sector fundamental para la economía del país, la minería, el cual supone la razón de ser del 14 % del PBI, tampoco pasa por su mejor momento tras el periodo de pandemia. Aunque en contraste, el sector y su desempeño son saneables, ya que las cotizaciones de estas materias primas se encuentran al alza desde principios de año y son buen indicador. Por consiguiente, se espera que este sector suponga uno de los sostenes del haber económico del Perú para este año. Cabe recordar que el sector de recursos es uno de los más inversión extranjera atrae, más de la mitad específicamente.

El sector servicios, uno que ha ido ganando cada vez más importancia en la economía del Perú y que supone el segundo sector que más inversión extranjera recibe, es otro que se encuentra bajo estricto análisis, puesto que es muy sensible a los cambios en el panorama global de consumo, así como también al político en cuanto a asuntos domésticos. Con comportamientos a nivel internacional respondiendo a tipos de interés más altos para controlar la inflación. 

En conclusión, lo que se espera del Perú en este curso es que pueda recuperar el camino que llevaba antes del periodo de pandemia y, en consecuencia, el desempeño de sus sectores más importantes. De la misma manera, se espera que la estabilidad política del país sea alcanzada cuanto antes, puesto que las acciones que dispone para marcar el camino del ejercicio económico requieren de ser tomadas de forma focalizada y con tiempo.